martes, 27 de marzo de 2012

Historia de la explotación y degradación ambiental


La extracción forestal y la ganadería vacuna practicadas en el Chaco Semiárido tuvieron y tienen un gran impacto en la estructura del paisaje. El sobrepastoreo alteró la relación entre las especies leñosas y herbáceas. La acción del ganado favorece a las leñosas y provoca una pérdida de habilidad en las herbáceas, que avanzan sobre los pastizales hasta convertirlos en arbustos. Esto produjo que el ganado pastoree dentro de los bosques, lo que modificó fuertemente su estructura; una invasión de arbustos y árboles bajos que lo vuelven mucho más cerrado y espinoso.
La explotación forestal se practicó como una extracción minera y no como el aprovechamiento sustentable de un recurso renovable. Lo que condujo a que las especies más buscadas llegaran muchas veces al límite de la extinción comercial.
Una de las especies más afectadas tanto por la explotación forestal como por la ganadería es el quebracho colorado santiagueño, debido a la dureza de su madera y sus renovales, preferidos por el ganado.
En un principio, la explotación forestal, se centro en la extracción de individuos adultos y sanos; luego se fue explotando el algarrobo para la producción de muebles y otras especies para la producción del carbón; esto llevó a que se eliminen también los individuos jóvenes.
Esto dio como resultado grandes extensiones de una variedad de formaciones leñosas secundarias con prácticamente solo el quebracho blanco en su estrato superior y un estrato inferior muchas veces cerrado y espinoso compuesto por el algarrobo negro, el blanco, el itín, el vinar, o el chañar. También se encuentran las acacias, como el espinillo, el garabato, la tusca y otros arbustos.
En estas formaciones secundarias existe la presencia de cactáceas, tales como el quimil, el cardón y el ucle, las tres especies pueden llegar a alcanzar varios metros de altura. También se encuentran variedades cultivadas que carecen de espinas.
Un nuevo escenario
En los últimos años, en los límites oriental y occidental del Chaco Semiárido ha aparecido el avance de la agricultura. Un aumento de las precipitaciones junto con las nuevas tecnologías, tales como la siembra directa  hizo posible un importante avance de la frontera agrícola sobre zonas tradicionalmente ganaderas y/o forestales del Chaco Semiárido. Al mismo tiempo esto trae como consecuencia la amenaza para la conservación de la biodiversidad de la región en la actualidad debido a que se da sobre la base del desmonte  de grandes extensiones de bosques, lo que implica la pérdida  y la fragmentación de ambientes y hábitat.
Conservación y áreas protegidas:
Los bosques que se encuentran sobre las tierras altas y reciben mayores precipitaciones son los que se ven más comprometidos por el avance de la agricultura. Estos son los quebrachales de tres quebrachos ubicados, en el deslinde entre el Chaco Seco y el Chaco Húmedo, y también en los bosques de la transición del Chaco con las Yungas, en el este salteño.
La zona de los tres quebrachos concentra gran parte de la agricultura de la región, el valor que tomaron las tierras  y el alto grado de fragmentación de los bosques hace que sea muy difícil pensar en superficies continuas para la conservación. Una medida, sería la formación de un archipiélago; pero para ello se necesitaría que los gobiernos provinciales implementasen un programa de ordenamiento territorial que regule los desmontes.
Tampoco hay unidades de conservación en el Chaco Salteño: La reserva que se encontraba en el límite del Chaco con las Yungas ha sido recientemente vendida por el gobierno provincial, lo que muestra una falta de interés de conservación de muchos gobiernos provinciales.
La preocupante situación de los campesinos  y los pueblos originarios
Las provincias del noroeste argentino están entre las de mayores índices de pobreza en el país. Santiago del Estero, Chaco, Salta y Formosa son las de mayor porcentaje de población, que carecen de necesidades básicas. En muchos casos, los campesinos son antiguos puesteros de explotaciones forestales abandonadas y desarrollan una economía para sobrevivir.
Las familias campesinas son, en muchas oportunidades, desalojadas violentamente de sus tierras por un supuesto nuevo propietario (la mayor parte, empresas agropecuarias) que cuenta con un título, y en general con el apoyo del poder político y policial local.
Esta expansión excluye a los pequeños productores, ya que no genera mano de obra, debido a las modernas tecnologías,  ni deja sus ganancias en los pequeños poblados, por lo que expulsa a la población rural a las calles de las grandes ciudades.
El desafío actual
El Chaco Seco cuenta con un importante potencial productivo, biodiversidad y una riqueza  cultural; mediante la implementación de un programa de ordenamiento territorial que integre a estos tres aspectos, que sea aprobado por la población y no que les sea impuesto, es posible que estas cualidades se conserven y se desarrollen.

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